Pasión de multitudes
La lista de celebridades que han contribuido a la popularización de los tatuajes es interminable, y crece permanentemente, sobre todo en la comunidad musical. Aquí se mencionan algunos de los casos más notorios.
Entre los músicos y cantantes aparecen Cher (un collar, flores ahí atrás, y varios estilos); James Brown (tatuaje cosmético, sus cejas); Britney Spears (un angelito en su espalda), Christina Aguilera (su nombre artístico, “X-Tina”, en la nuca); LaToya Jackson (una boa); Michael Stipe (un dibujo animado); Ozzy Osbourne (múltiples); Jon Bon Jovi (el logo de Superman); Ringo Star (una medialuna y una estrella); Lenny Kravitz (una cruz y un dragón estilo japonés); Anthony Kiedis y Flea de Red Hot Chili Peppers; Fred Durst de Limp Bizkit; Axl Rose de Guns N' Roses, y Steven Tyler de Aerosmith, entre tantos.
El último extremista roquero en el mundo de los tatuajes es Travis Barker, de Blink 182, quien tiene su propio reality show (“Meet the Barkers”) y luce más de 50 tatuajes que toman la inmensa mayoría de su cuerpo. Travis dice haber gastado unos 7 mil dólares en tatuajes.
Entre los actores y actrices sobresalen Sean Connery (“Scotland Forever” y “Mum & Dad”); Peter Fonda (Delfines y estrellas); Angelina Jolie (“Billy Bob” –por su ex, Thornton); Melanie Griffith (una pera, y “Antonio” –por Banderas- en su brazo); Sean Penn (“Madonna”); Nicholas Cage (varios); Mickey Rourke (varios); Charlie Sheen (varios);Lorenzo Lamas (varios) y Johnny Depp (varios, entre ellos el célebre “Winona For Ever” que unos años después se redujo a “Wino For Ever”).
Es que en Hollywood los tatuajes no son para siempre, y quienes se tatúan el nombre de su amor en el cuerpo, como si se tratara de los marineros de antaño, a veces terminan borrándolos con láser o convirtiéndolos en otro tatuaje para poder seguir adelante con sus vidas amorosas.
El boxeador Mike Tyson luce su nombre con orgullo, y acaba de sorprender con un símbolo neocelandés de diseño Maorí en su cara. Pero con sus múltiples tatuajes, los basquetbolistas Dennis Rodman y Allen Iverson son los deportistas más llamativos. Iverson, por ejemplo, tiene 23 tatuajes. En menor escala, otras superestrellas de ese deporte, como Michael Jordan, quien tiene la herradura de un caballo, y Scottie Pippen, quien tiene varios, han promovido con sus ejemplos la popularización de este arte.
Christy Turlington, quien se tatuó una flor en el tobillo, es sólo una de las modelos famosas que últimamente se han sumado a la fiebre. En el caso de las modelos, acostumbradas a llevar sobre su piel tatuajes de henna, pintados, y por lo tanto lavables, la decisión de identificarse con determinados tatuajes reales, demuestra personalidad y compromiso. ]]>
Sólo para fanáticos
¿Pueden creer que hay personas que tiene casi 10.000 tatuajes?
Según el Libro de Récords Guinness, Bernie Moeller tiene el título de “Mayor cantidad de tatuajes”, con 9860 tatuajes individuales que, salvo por su cara, cuello y cabeza, cubren el resto de su cuerpo.
El récord en cuanto a la sesión más larga de tatuado es de 33 horas seguidas.
La persona con el mayor porcentaje de su cuerpo tatuado es Tim Leppard, de la isla de Skye, Escocia, que tiene el 99% de su cuerpo cubierto por un diseño de piel de leopardo (la piel entre los dedos de los pies y adentro de las orejas la conserva intacta).
El tatuaje más antiguo del que se tiene registro es el de un cuerpo congelado de hace 5 mil años, perteneciente a un cazador de la Era de Bronce encontrado entre Austria e Italia.
De acuerdo con una encuesta del servicio noticioso Scripps Howard y la Universidad de Ohio, uno de cada siete adultos en Estados Unidos, el 15% de los mayores de edad, tiene un tatuaje. A su vez, el 30% de quienes tienen entre 25 y 34 años; y el 28% de los que están entre 18 y 25 años, tienen tatuajes.
El tatuaje más antiguo del que se tiene registro es el de un cuerpo congelado de hace 5 mil años. ]]>
Una lucha permanente
En el principio de los tiempos, los dibujos en las cavernas y los jeroglíficos servían el doble propósito de contar el día a día de esas comunidades, e invocar a los dioses para ayudar a la gente. Pero el tatuaje, como ritual y como arte, ha luchado contra la mala reputación y el rechazo social durante años.
Lo que se veía como un prejuicio, en el sentido de que se asociaba a los tatuajes con las clases más bajas, o con los criminales, cambió radicalmente con el paso del tiempo. Hoy hay estrella de rock, estrellas de cine, de la TV y modelos luciendo elaborados tatuajes.
Y tanto los derechos de los tatuadores como los de sus clientes son considerados en las bases de la APT (Alianza de Tatuadores Profesionales) que se creó en 1992 para asegurar que los tatuadores pudieran ejercer libremente su derecho a tatuar, y que los clientes pudieran reclamar un tatuaje de buena calidad creado en un ambiente higiénico.
Las nuevas tecnologías, los pigmentos más coloridos, los mejores métodos de esterilización y la liberación femenina han contribuido a la expansión del fenómeno. Al menos el 40 por ciento de los clientes en todo el mundo son mujeres, y casi el mismo porcentaje refleja a las mujeres tatuadoras. Los tatuajes más populares entre las mujeres son las flores y las mariposas, pero hay de todo.
También está el tatuaje cosmético , ya sea para evitar el diario trabajo de pintarse las cejas o de delinearse los ojos. Y hasta para cubrir cicatrices o disimular el avance del vitiligo, la decoloración de la piel que tiene entre sus más famosos exponentes a Michael Jackson en el Norte, y a Charly García en el Sur.
Si bien es difícil establecer el primer puesto, diversos tatuadores coinciden en señalar que, además de la imagen de Jesús, los tatuajes más requeridos son los de las águilas, los leones, los tigres y las panteras.
Los tatuadores de hoy en día se preocupan especialmente por la higiene, la estética y el ambiente de sus estudios. Hay alrededor de 30 mil trabajando sólo en USA.]]>
Los tatuajes han servido para todo
Los espías griegos se comunicaban a través de sus tatuajes, que establecían quiénes eran espías, y qué rango tenían.
Los romanos, en cambio, usaban los tatuajes para marcar a los criminales y a los esclavos.
Los japoneses también marcaban a sus convictos. Una sola línea en la frente representaba a alguien que había cometido un delito por primera vez. Dos líneas remarcaban a los reincidentes, y tres líneas formaban la palabra “perro”.
Las tribus Ainu, de Asia, usaban los tatuajes para diferenciar clases sociales y sus correspondientes status, sobre todo en el caso de las mujeres casadas.
En Burma, los tatuajes se usaron para reafirmar creencias religiosas y espirituales.
En Nueva Zelanda, la tribu Maori promovió un elaborado tatuaje facial llamado Moko, que servía para graficar el valor y el rango de los guerreros.
Mexicanos y peruanos tomaban el arte del tatuaje como un ritual, y hay evidencia que fundamenta esta creencia en los hallazgos de elementos de las culturas Maya, Inca y Azteca.
En las Islas británicas, el tatuaje era parte de una ceremonia. Alemanes, sajones y daneses solían tatuarse también los símbolos familiares. Los tatuajes desaparecieron casi por completo, durante 400 años, entre 1200 y 1600, después de la invasión de Inglaterra por parte de conquistadores nórdicos en 1066. En el momento en que los expedicionarios británicos comenzaron a volver de sus viajes con indígenas completamente tatuados, a finales del 1600 y del 1700, los tatuajes de la Polinesia generaron una sensación en Londres.
Al mismo tiempo, en Japón, donde los tatuajes habían tenido un fundamento religioso, en 1700 comenzó a utilizarse el “body-suit”, es decir los tatuajes que semejaban ropas cubriendo cada centímetro del cuerpo, desde el cuello hasta las muñecas y tobillos.
En 1891, Samuel O'Reilly patentó la primera máquina tatuadora eléctrica. Constaba de una barra sosteniendo varias agujas, un tubo en que se sostenía esa barra y una especie de pequeño tamborcito giratorio.]]>
El amor no nació ayer
Las raíces de la pasión por los tatuajes en Latinoamérica necesariamente deben buscarse en la información sanguínea de los antepasados indígenas que desde sus culturas, llámese Inca, Maya o Azteca, le dieron una significación mística al arte del tatuaje. En las últimas décadas, esa pasión, amplificada y magnificada por los medios y por todo tipo de personajes públicos, comenzó a tener cierto marco formal en el continente de habla hispana.
Periódicamente, distintas convenciones, nacionales e internacionales, se llevan a cabo en Lima, Perú, y Buenos Aires, Argentina, demostrando la movilidad, la necesidad de actualización y la avidez que hay en el continente en torno al tema. Además de convocar a cientos de curiosos y fanáticos, los encuentros en Lima, como en otros puntos del continente, suelen atraer a profesionales de Europa y Estados Unidos, que se suman a especialistas de Argentina, Brasil, Uruguay, México, Chile, Venezuela y, por supuesto, Perú.
Es habitual que además de intercambiar consejos sobre modelos y técnicas, se hable de una de las principales preocupaciones: las condiciones sanitarias en que se practica la actividad. Chile, Uruguay y México han sido algunos de los países que en los últimos años han aprobado normas que prohíben realizar tatuajes y piercings a menores de 18 años, y que exigen el cumplimiento de medidas sanitarias para evitar la propagación de infecciones.
Entre las pocas cifras que circulan al respecto, se estima que por año, en México, se tatúan unos 30.000 jóvenes. En cuanto a los tatuadores, se supone que hay más de 150.000, la mayoría operando clandestinamente.]]>
Detrás de cada tatuaje hay una historia
La declaración de una divorciada que dijo querer tatuarse para poder tener algo que su ex marido no hubiera visto nunca resulta excesivamente gráfica.
Pero sirve para establecer una pintura social de estos tiempos. Con tanta gente usando tatuajes para representar momentos y personas en sus vidas, lo que están produciendo socialmente los tatuajes no hace más que remarcar la importancia que han tenido desde tiempos inmemoriales, aún cuando se los rechazaba por motivos sociales o religiosos.
Es decir, un tatuaje crea una relación espacio-tiempo con el universo, porque cuenta la historia o refleja un cuadro de situación, como si se tratara de una foto imborrable de un momento determinado.
La aparición de Miami Ink pone el ojo en esta nueva fascinación con el histórico, único y sagrado mundo del tatuaje. Es una serie que desde un primer instante es capaz de envolver a sus televidentes en el intrincado mundo de la dermografía y las relaciones humanas, con los tatuadores convertidos, más de una vez, en psicoanalistas de sus propios clientes.
Desde el estudio-salón montado en South Beach, Miami Ink analiza a tatuados y tatuadores durante la operación diaria de uno de los salones de arte cutáneo más agitados en el mundo.
Miami Ink está protagonizada por un equipo de personajes excéntricos cuya misión en la vida es hacer de su taller un paraíso del arte cutáneo, en todos los sentidos. Con talento, buen humor y personalidades exuberantes, los tatuadores Ami James, Chris Nuñez, Chris Garver y Darren Brass comparten los riesgos propios de operar y mantener un negocio.
La cuota de humor está asegurada con Yoji Harada, el aprendiz excesivamente respetuoso que es blanco fácil de sus compañeros-maestros. Yoji sabe que conocer los secretos del oficio tiene un precio alto, así que decide complacer a sus maestros en todos sus caprichos, con la esperanza de “graduarse” pronto y comenzar a tatuar “en serio”.
Además de destacar el arte de los diseños, cada tatuaje en Miami Ink tiene una historia detrás, una razón de ser y una relación especial con su portador. Las historias de los clientes –la del tatuaje en memoria de un hermano fallecido, o la del alter ego de un Drag Queen, por ejemplo- ineludiblemente despiertan emociones. Intenso e interesante, cada episodio de Miami Ink deja un tatuaje emocional en el espectador.]]>
La clientela que se ve en cámara no siempre es toda la clientela que pasa por el Studio.
La lista de celebridades que han contribuido no sólo a la expansión del arte, sino a la popularización del programa de TV, es enorme. Pero ocurre que no todos los personajes involucrados desean que se sepa que tienen tal o cual tatuaje como recuerdo de su paso por el estudio de Miami Ink .
Por consiguiente, entiéndase entonces que estos nombres no hacen más que representar a todos esos otros clientes famosos que también han pasado por las manos de los cuatro súper amigos.
Cantantes como Foxy Brown, Biz Markie, D'Angelo, Bobby Brown, David Lee Roth y el American Idol Justin Guarini, se mezclan con la lujosa clientela de actores, actrices y modelos, encabezados por las supermodels Gisselle Bundchen y Helena Christensen y el mago David Blaine. Aunque también están David Arquette, Robert Downey Jr., Jeaneane Garofalo, Drea De Matteo y Stephen Dorff, entre otros reconocidos personajes de la TV y el cine.]]>
La pregunta del millón
Un tatuaje es la coloración permanente de la segunda capa de la piel, y se logra pinchando la piel y aplicando tintas indelebles. En Tahití, “Tatu” significa “dejar una marca”. Para marcar los contornos, se usa un “outliner”, que consta de una barra en la que están soldadas entre tres y cinco agujas.
Las agujas no sostienen tinta, así que el proceso incluye sumergir las agujas en pigmentos de colores tantas veces como haga falta para colorear lo que ya ha sido contorneado.
En busca de evitar cualquier transmisión de enfermedades a través de las agujas, los tatuadores de hoy en día, como los dentistas, usan una máquina llamada “Autoclave” para esterilizar las agujas. El autoclave luce como una pequeña caja de seguridad. Aunque lo más seguro son las agujas desechables. Aunque también deben ser desechables los tinteros, las rasuradoras y los guantes de cada estudio.
Pero el fenómeno, claro, no es nuevo. Ya en 1936 la revista “Life” generaba una sonada controversia con un artículo que aseguraba que uno de cada diez norteamericanos lucía un tatuaje.
Si bien hay un pasaje de la Biblia, Leviticus 19:28, que le dio un carácter prohibido, afirmando que “uno no se hará cortes en la piel, o tatuará ninguna clase de marca en su cuerpo”, con el paso del tiempo el tatuaje como forma de arte en movimiento fue dejando de lado las advertencias religiosas.
En los años 60, el tatuaje se tomó como una forma de manifestación gráfica del espíritu contracultural y se desparramó tanto como la ideología hippie. Lyle Tutle, uno de los pioneros del tatuaje en San Francisco, dejó su marca en las reinas del rock y el folk de esa época, Janis Joplin y Joan Baez.
Junto a los tatuajes, también se pusieron de moda los tatuajes temporales, pintados en el cuerpo. La gran embajadora de esta tendencia y a la vez precursora de la técnica de Body Painting fue la actriz Goldie Hawn, quien en los 70, en un programa de TV llamado Laugh-In , se dejaba ver cubierta de “tatuajes” pintados. ]]>
Los que perduran
En la actualidad, la mayoría de los tatuajes son interpretados como declaraciones de principios, y como tal, cada persona los elige con mucho cuidado. Los hay con motivos religiosos, espirituales, inspiradores, eróticos, naturales, violentos, abstractos y hasta comerciales. Pero históricamente, los estilos más populares podrían separarse en cuatro grupos.
Militares
Más allá de la clásica mujercita de la suerte que solían mostrar con orgullo los soldados en la época de la Segunda Guerra Mundial, las águilas, los marineros, los barcos y los dragones japoneses eran los preferidos de las tropas.
Rockeros
Instrumentos musicales, cruces, calaveras y ciertos diseños demoníacos, más los distintos animales favoritos de los músicos componen la mayor parte del imaginario rockeros.
Motoqueros
Símbolos de marcas, motos de todos los tamaños y variantes, y los elementos y colores que identifican a uno u otro grupo de motociclistas prevalecen entre los amantes de las rutas, la aventura y las hermandades. Dios y el Diablo están en estos cuerpos mucho más cerca de lo que uno puede imaginarse.
Carcelarios
Aún siendo aplicados sin los elementos apropiados, los tatuajes carcelarios, generalmente hechos con una sola aguja, han inspirado un estilo conocido como “fine-line” porque se trata de un solo trazo. Comercialmente, hoy es posible conseguir un tatuaje extremadamente detallista aunque sea hecho con una sola aguja.]]>
La finalidad en estos casos, siempre es estética
Maquillaje permanente
El maquillaje permanente es un tatuaje aplicado del mismo modo en que se aplica el maquillaje. Se lo usa para evitar la repetición de la tarea –marcarse las líneas de los ojos, las líneas de los labios- en los casos de muchas mujeres. Pero también hay hombres que lo tienen, en particular en sus cejas.
Además, el proceso de tatuaje se utiliza para colorear zonas o manchas que aparecen con la pérdida de pigmentación en la piel, como en los casos de vitiligo. A este trabajo, el de los tatuajes como forma de reconstrucción, se lo llama cosmético. Las líneas de los ojos pueden permanecer entre 4 y 6 años, mientras que las líneas de los labios y las cejas deben ser retocadas a los dos años (o no más de 4 años después) de la primera aplicación.
Temporales
La gran estrella aquí se llama Henna, y es un extracto vegetal extraído de la raíz de un árbol hindú. Con Henna u otros pigmentos, los tatuajes temporales -entre los que se encuentra la variante de Body Painting , cuyo principal atractivo radica en que toma partes enteras del cuerpo en elaborados modelos- han sido perfeccionados tanto en los últimos tiempos que es difícil determinar rápidamente si se trata de un tatuaje real o de uno de ficción.
Así lo aseguran distintos profesionales del mundo de la moda, que se han acostumbrado a ver modelos con diseños casi perfectos, más no reales. Los defensores del tatuaje como forma de arte suelen menospreciar a los temporales porque no es más que la ilusión del tatuaje, pero sin el compromiso que este implica. La queja es lógica: no hay comparación posible entre tener un tatuaje de Henna por un máximo de 15 días, y hacerse un tatuaje sabiendo que va a estar ahí durante toda la vida. ]]>
Cuidados básicos para el recién tatuado
Antes de realizarse un tatuaje, debe preguntar al especialista cuáles son los cuidados básicos. Aquí encontrará algunas sugerencias que deberá consultar con su doctor antes de poner en práctica.
El primer día, con manos limpias y desinfectadas, hay que remover el vendaje a las dos horas y no volver a vendarse. Hay que lavar el área con agua fría y jabón antibacterial, sin perfumes o aceites. Dejar que se seque solo. Aplicar una capa de pomada antibacterial y remover el exceso. No usar ni alcohol ni agua oxigenada. Usar ropa limpia y seca para cubrir el tatuaje.
En la primera semana, la pomada debe aplicarse cada cuatro horas. Hay que evitar, por todos los medios, rascarse. A veces, la forma de combatir la ansiedad es con unos golpecitos suaves. Durante los baños, o en situaciones de mucho calor o humedad, es preciso aplicar una cantidad extra de pomada. Si el tatuaje queda expuesto a mucha agua, la costra que se forma se caerá demasiado rápido.
En el primer mes es preciso evitar las piscinas o el mar, porque tanto el cloro como el agua salada son malas para los tatuajes. Además, claro, no hay que exponerlo al sol, ni arrancar la piel seca alrededor del tatuaje.]]>